Hace muchos años había una caricatura llamada Los supersónicos en la que una familia del futuro se transportaba en naves espaciales y hacían videollamadas, entre otras cosas. En la misma había máquinas que les preparaban el desayuno y con las que se podían comunicar a distancia. Esto, hace muchos años, era el futuro. Un momento en donde todo estaba conectado por la tecnología y haciendo las labores diarias más fáciles y realizables por medio de un botón.

Ese futuro es hoy y muchas de estas ideas de poder conectarse con los objetos por medio de aplicaciones es una realidad. Este concepto de interconexión digital de objetos cotidianos se conoce como Internet de las cosas. Dichas conexiones están enfocadas hacia los objetos, no a las personas como tal.

La digitalización del mundo físico o Internet de las cosas se vuelve un potencializador de objetos que antes de conectaban mediante cables, sensores y circuitos cerrados de comunicación de corto alcance. Ahora se pueden comunicar mediante chips y circuitos, que al compararse con un smartphone pueden parecer un tanto anticuados, pero que tienen todas las herramientas necesarias para realizar tareas especializadas específicas.

Una de las características principales de esta tecnología es la operación remota mediante una IP específica que tiene cada uno de estos objetos, mediante la cual se puede acceder para enviar instrucciones, además de conectar con un servidor externo y llevar un registro de los datos del mismo.

Los dispositivos conectados a Internet y sus aplicaciones son de varios tipos. Existen varias categorías sugeridas y la mayoría divide estas en 3 principales: consumidores, empresariales y de infraestructura. Esto puede tener aplicaciones en casi cualquier área, desde ecosistemas naturales hasta edificios y fábricas, teniendo así alternativas para monitoreo ambiental y planeamiento urbanístico.

Los sistemas de compras inteligentes en tiendas pueden analizar los hábitos de compra de un usuario en específico a través de su smartphone. Analizando los perfiles de estos usuarios se les podrían enviar ofertas especiales con sus productos más comunes o guiarlos hasta la ubicación de los artículos que les hacen falta, estos estarían en una lista creada automáticamente por su refrigerados inteligente hacia su teléfono. Hay otros casos del uso de estas tecnologías como el manejo de la calefacción, el suministro de agua, electricidad o sistemas inteligentes de transporte que asistan al conductor.

Otras aplicaciones que proporciona el Internet de las cosas se enfoca hacia la seguridad y automatización del hogar; sin olvidar que hay un gran porcentaje de los dispositivos conectados a Internet que están creados para el consumo. Ejemplos claros de esto son los automóviles que brindan ubicación GPS, recepción de llamadas telefónicas y envío de datos del mismo hacia las cuentas del usuario. Otros tantos con la automatización en el hogar, tecnología del vestido, salud y electrodomésticos como lavadoras, secadoras, aspiradoras robóticas, purificadores de aire, hornos, refrigeradores con Wi-Fi, cámaras de monitoreo de hogares y oficinas, entre otros.

En el sector privado, el Internet de las cosas tiene áreas donde se está utilizando cada vez más:

  • La producción en masa. Maquinarias que controlan procesos de manufactura, robots ensambladores, sensores de temperatura o controles de producción son parte de estos sistemas que están conectados a Internet para poderlos controlar a distancia desde dispositivos o computadoras.
  • Infraestructura urbana. Semáforos, vías de tren y cámaras urbanas que permiten monitorear el correcto funcionamiento de sus estructuras para adaptar más flexiblemente su funcionamiento ante nuevos eventos.
  • Control ambiental. Mediante conexiones de Internet se puede acceder desde cualquier a sistemas o dispositivos atmosféricos, meteorológicos o sísmicos. Esto, principalmente para dar pronósticos del clima o de prevención en cuanto a temas climáticos que requieren nuestra atención.
  • Salud. Clínicas y hospitales en el mundo ya están conectados mediante sistemas que permiten monitorear activamente a pacientes por el personal de salud de forma ambulatoria y que permite la privacidad de los pacientes en donde se encuentren.

De esta forma, ya no estamos tan lejos de que un refrigerador nos avise de las fechas de caducidad de los alimentos que hay en él; de los tenis para correr que registren en una app nuestras estadísticas de lo que hemos corrido, a qué velocidad y cuáles han sido nuestras mejoras en tiempo; del supermercado que ha omitido las cajas de cobro al poner sensores en cada producto y que al salir de la tienda se mande la cuenta a nuestra tarjeta de crédito. Así, estamos seguros que los objetos están conectados y el mundo va cambiando cada vez más y haciéndonos la vida más fácil.